editorial
Verónica es preceptora en una escuela del interior provincial y está sentada en la sala del dispensario local, junto a un estudiante que se siente mal. Cuando promedia fin de mes, a las familias de los pueblos vecinos se les hace muy difícil responder a estas emergencias porque no tienen para el pasaje de colectivo. Por eso, ella les pide permiso para acompañar a sus hijas o hijos hasta el dispensario que queda a una cuadra de la escuela. En las primeras horas del día, es posible observar a Elena que va y viene desde su escritorio a la puerta















