Fortalecer un sentido de comunidad como proyecto educativo

En un contexto de ataque sobre la educación y quienes la sostenemos cotidianamente, la escuela pública requiere, más que nunca, fortalecer su sentido de comunidad. En el caso de la institución que conduzco –una escuela primaria de ocho horas, con albergue–, trabajamos para que las y los estudiantes la aprecien no solo como un lugar en el que aprenden, sino también como un espacio donde comparten experiencias, conviven y construyen vínculos significativos para su vida y su futuro. Enfocamos nuestros esfuerzos en que se sientan parte de un proyecto colectivo, a partir del trabajo colaborativo con docentes, familias y comunidad.

En ese marco y hace tiempo, venimos desarrollando distintos proyectos de trabajo vinculados a la producción de naranjas amargas, a partir de plantaciones existentes en la escuela y en la localidad. Año a año, emprendemos diferentes iniciativas que nos permiten una labor articulada entre distintos actores, como la producción de dulces caseros, caramelos, productos de limpieza, jabones y velas.

Asimismo, impulsamos proyectos que generan innovación dentro de la comunidad a través de la investigación y la curiosidad del estudiantado. Un claro ejemplo fue el proceso mediante el cual lograron que el añejo ombú ubicado frente a la escuela sea reconocido como monumento histórico; un árbol cargado de historia y valor afectivo, donde muchas generaciones han jugado a la salida de clases. En esta misma línea, actualmente estamos recuperando un sendero a través de la represa situada en el centro del pueblo, revalorizando nuestro entorno local.

Estas iniciativas nos han permitido no solo emprender experiencias pedagógicas –que hemos presentado en Ferias de Ciencias, por ejemplo–, sino también vinculaciones con distintas instituciones, como la Universidad Provincial de Córdoba (UPC), con quien articulamos proyectos de extensión. Esto nos permite consolidar lazos con las familias y la comunidad, dado que la casa de altos estudios nos aporta formaciones específicas para desarrollar proyectos comunitarios, como cooperativas de producción.

Todas estas propuestas se llevan adelante fomentando, de manera permanente, la lectura, la oralidad y la escritura y el abordaje y la resolución de situaciones e integrando el uso de la tecnología como un eje transversal en todos los espacios curriculares.

En nuestra experiencia, el trabajo en red y las vinculaciones con otras instituciones educativas nos han permitido acompañar las trayectorias de estudiantes, despertar su curiosidad y estimular sus intereses, acciones fundamentales para que permanezcan en la escuela y se comprometan con un proyecto colectivo.

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