Nuestro trabajo docente está condicionado, en la actualidad, por una doble vía. En el plano nacional, por una clara política consistente en destruir y desfinanciar la educación pública. Y en lo que respecta al Gobierno provincial, si bien muestra algunos lineamientos que buscan fortalecer el sistema educativo, preocupa sobremanera su política de sobrecarga laboral, vinculada a persistentes tareas administrativas e iniciativas que recaen sobre el colectivo docente, como hemos atravesado a mediados de este año cuando confluyeron la Feria de Ciencias, el Festival de la Palabra, las Olimpiadas de Matemática y los exámenes. Ante ello, maestras y maestros hicimos esfuerzos denodados para cumplir con lo previsto, con una gran dosis de compromiso con nuestra tarea y de costos personales y familiares.
Este doble condicionamiento impacta sobre nuestro trabajo, pero, aun así, las y los docentes de toda la provincia decidimos apostar a los proyectos pedagógicos compartidos, a la articulación interdisciplinar y a las experiencias colectivas. Asumimos con responsabilidad y compromiso el abordaje de todas aquellas situaciones de vulnerabilidad que atraviesen las y los estudiantes. Y acompañamos las políticas de fortalecimiento a las trayectorias escolares –como el Programa Maestra/o más Maestras/os (M+M) en la Educación Primaria o las tutorías en la Educación Secundaria–.
No obstante, consideramos central reenfocar nuestro trabajo en el esfuerzo pedagógico, sin tener que atravesar por una saturación de tareas que entorpecen y distraen nuestro compromiso cotidiano: una educación de calidad para las niñas, los niños y jóvenes de toda la provincia.


