ENTREVISTA

“El gobierno nacional interpreta la educación como un negocio y nosotros la entendemos como un derecho, esa es la clave de nuestra batalla”

“El gobierno nacional interpreta la educación como un negocio y nosotros la entendemos como un derecho, esa es la clave de nuestra batalla”

Al calor de las actividades de la Escuela Itinerante, los equipos de educar en Córdoba y La Tiza, conversaron con Hugo Yasky, secretario general de CTA; Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA y nuestro compañero Juan Monserrat, secretario general de UEPC, oportunidad en que los compañeros hicieron una lectura del contexto pedagógico y sindical actual y los desafíos hacia el futuro.

Aun año y medio de gestión del gobierno de Cambiemos quedan claras algunas decisiones que se tomaron en política educativa: desfinanciamiento de la educación pública, cierre de los programas socioeducativos, un proceso de mercantilización incipiente. Y a la vez, aparecen las primeras propuestas en materia de políticas pedagógicas, como el Plan Maestr@ y el posible cambio para la escuela secundaria, que se empezaría a implementar en 2019. Ante esto, ¿qué lectura tienen de la propuesta pedagógica de la actual gestión?

Hugo Yasky —En términos pedagógicos, la propuesta que tiene el gobierno de Cambiemos es prácticamente inexistente. No hay una mirada innovadora respecto de la construcción de los aprendizajes en las escuelas, ni una mirada para ver de qué manera la crisis que se da –sobre todo en la escuela media– pueda revertirse. Solo tienen recetas de cuño conservador que vienen rodeadas de marketing. El proyecto que tienen es descansar sobre el soporte de la escuela privada, para que el Estado deje de sostener la educación pública. Siguen los manuales provistos por el Banco Mundial, en los que el problema son los sindicatos, las regulaciones estatutarias, las regulaciones que establecen las carreras docentes, los escalafones. El problema, para ellos, es la estabilidad del docente.

En esos manuales plantean que, en la década del 90, se perdió mucho tiempo tratando de llegar a acuerdos con los gremios docentes, que las reformas no funcionaron y que, ahora, hay que tratar de liquidar a los sindicatos. Son documentos del Banco Mundial elaborados para América Latina, en los que se identifica como un problema el intento de una política de acuerdo con los sindicatos. Al mismo tiempo, reconocen que los sindicatos tienen una gran capacidad de vincularse con la opinión pública y de cuestionar con argumentos –vinculados a la educación, la pedagogía, la justicia social– las políticas que implementan los gobiernos. Por eso, estos documentos plantean que necesariamente hay que eliminar esas resistencias, y que la única manera de eliminarlas es a través de mecanismos que van a impactar en la vida de los sindicatos por dentro. Entonces, ellos proponen que primero hay que eliminar la estabilidad del docente. Sostienen que la conquista de la estabilidad es una de las trabas principales para que los cambios operen con la misma velocidad que operan en la actividad privada, porque, justamente, en la actividad privada la estabilidad no existe.

Roberto Baradel—Hay que subrayar en esto el rol que cumplen las corporaciones mediáticas, porque la implementación de estas políticas necesita de la construcción de una realidad virtual, paralela, que las sostenga y les dé otro sentido. Por ejemplo, hablan de diálogo, pero después en la práctica, se imponen autoritariamente. Esto no podrían hacerlo sin la defensa que hacen los medios de esas acciones.

Ellos plantean que el problema son los paros, que cuantos más paros, las familias más se pasan a la escuela privada. La ciudad de Buenos Aires es la ciudad que más matrícula tiene en la educación privada (54%), sin embargo es el sector de nuestro territorio en el que menos días de paro se llevaron adelante. O sea, lo que orienta hacia la educación privada son las políticas públicas que se llevan adelante y no la defensa de los derechos de los trabajadores.

Juan Monserrat —Lo que está en disputa es el modo de habitar la sociedad. Nosotros entendemos y concebimos que el Estado debe estar presente como un actor fundamental para la distribución de los bienes sociales. Quieren borrar el lugar del Estado, pretenden una educación privada donde los particulares pongan los recursos. Además, hace mucho tiempo vienen demonizando a las organizaciones sindicales. Hay un ataque sistemático a toda acción en defensa de los derechos laborales, siempre contraponiéndolas a los derechos y libertades del resto de los ciudadanos y con los gremios docentes hay un ensañamiento especial, porque la educación es un negocio fantástico en todo el mundo. Ellos interpretan la educación como un negocio y nosotros la entendemos como un derecho. Esa es la clave de nuestra batalla. Particularmente, en Argentina, la educación pública tiene una raigambre muy fuerte por la presencia y el alcance de la educación primaria a cargo del Estado, por el reconocimiento y calidad de la universidad pública, entre tantas otras cosas.

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Hugo Yasky —Argentina tiene un nivel de inclusión educativa prácticamente total, como la de los países desarrollados. Eso no se puede negar; entonces, la estrategia para “construir la crisis” tiene que ver con empezar a plantear que no hay calidad educativa, que la escuela lleva al fracaso a los alumnos y que los responsables son los docentes.

El discurso educativo actual del gobierno nacional viene haciendo foco en el docente y a la vez, ataca a sus organizaciones sindicales, intentando generar una fisura en la relación entre los sindicatos, las escuelas, los institutos de formación docente y las universidades.¿Cómo pensar una estrategia donde los sindicatos quedan en una situación más que compleja tratando de asumir un esfuerzo doble? Porque, por un lado, intentan dialogar con la sociedad para no quedar aislados en la lucha, pero a la vez, también mantener con el conjunto de la docencia una discusión sobre qué es lo que está en juego en esta propuesta de cambio, que atenta contra los derechos laborales y contra los derechos de los niños, niñas y jóvenes.

Juan Monserrat —Tenemos que llenar de contenido la pelea y ofrecerles a nuestros compañeros y compañeras herramientas para dar las discusiones necesarias. Las organizaciones educativas más importantes del país tienen sus centros de investigación y formación. Hay que construir conocimiento desde el campo popular. Estamos siendo desafiados, por lo que hay que salir a la sociedad para dar la batalla con creatividad. La Escuela Itinerante es una respuesta categórica de expresión ciudadana que tiene mucho atractivo y que, fundamentalmente, suma a la comunidad. Es un formato nuevo que busca empoderar a los compañeros y compañeras para que, además de la huelga, podamos dar el debate en las escuelas, pensándonos como trabajadores, como educadores y sobre todo como transformadores de la sociedad.

Roberto Baradel —Esto de los derechos es interesante, porque se ha construido discursivamente una especie de pirámide jurídica en la que el artículo 17, el derecho a la propiedad, aparece como el derecho por excelencia, por encima incluso del derecho a la vida. Entonces, cuando hay una huelga, los medios y los funcionarios hablan de medidas extorsivas, de toma de rehenes, todos términos vinculados con acciones delictivas, aunque el derecho a huelga sea un derecho constitucional, igual que el derecho a la propiedad. Sin embargo, la ponderación y legitimidad que se le da socialmente a uno y otro son muy distintos. Si alguna vez como sociedad pusiéramos el derecho a la vida y al bienestar por encima de cualquier otro derecho, estaríamos mucho mejor. Mientras el derecho de propiedad sea el primero en nuestra escala de valores sociales, es difícil la tarea que tenemos por delante.

Hugo Yasky—Tratan de demonizar a las organizaciones sindicales y a sus dirigentes para alimentar esa lucha de pobres contra pobres, para generar la idea de que el docente que para no tiene una tensión con la patronal, sino con el padre del alumno, que el chofer que para no tiene una tensión con el empresario, sino con el usuario. Esto es algo que nosotros tenemos que tener en cuenta para poder construir un discurso que nos permita dialogar con la sociedad.

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